¿Tenés empezados muchos proyectos de tejido?

¿No te acordás cómo se tejía el punto y estás por la mitad de la espalda?

Cuántas cosas hacemos y empezamos sin terminar la anterior, no?

La pandemia encima nos potencia, cada lana que encontramos al ordenar la casa o el taller nos dispara un nuevo proyecto.

Alto! Organicémonos…

Primero: el cuaderno

Tenés que tener un cuaderno.

Hay mucho cuaderno bonito por allí dando vueltas. Así que agendemos uno para el Tejido.

Allí vamos a anotar cada proyecto con un título. “Manta para Manuela” por ejemplo, y la fecha -mes y año alcanza-.

Un cuaderno cuadriculado nos facilitará la anotación del diagrama del punto, y el molde del trabajo, ya que los dibujos y anotaciones nos saldrán más prolijos.

Segundo: los materiales

La lana que usamos. Si son restos, lo anotamos; si la lana tiene etiqueta de papel, la pegamos con adhesivo; y le colocamos unas hebras del material para acordarnos cuál era.

La aguja es fundamental, porque si tejemos al crochet es posible que usemos el mismo número de aguja para distintos proyectos, y la aguja va de bolsa en bolsa. Si tejemos con dos agujas, con cinco o con aguja circular, nos puede pasar lo mismo. Empezamos el tejido en marzo y lo retomamos en julio, y nunca nos acordamos del número de aguja, hasta que…tejemos un poco y nos damos cuenta que la tensión es distinta.

Si somos muy constantes, también anotamos el comercio adonde compramos la lana para reponerla, o repetirla en ese o en otro trabajo.

Tercero: el punto

Si el cuaderno es cuadriculado, mejor, así anotamos el diagrama del punto; o pego la fotocopia que saqué de internet; o del libro o revista donde lo encontré. Cuando pasen los meses y lo vuelva a ver, será como encontrar un tesoro.

Si tejemos cuadrados al crochet anoto la forma en que giro en las esquinas, cuántas cadenas tejo al aire y cuántos puntos agrego para que quede prolijo.

Si es un punto calado, es necesario saber dónde se hacen las lazadas. También qué punto usé para montar los puntos, y más si es una técnica nueva que estoy probando.

Otra cosa: anotar la Revista, Libro o Página Web donde encontré o compré el patrón, para poder volver a verlo.

Cuarto: las medidas

No importa qué tipo de trabajo tejido estoy haciendo. Puede ser una manta, una cortina, un sweater o guantes, es útil anotar sus medidas. Ya sea las medidas que aparecen en el patrón, como las que resulten de mi muestra, y sobretodo, anoto si tuve que hacer ajustes.

Fundamental anotar la cantidad de puntos con los que comenzamos la pieza, las alturas y el ancho de todo. Si es una manta, lo anoto: si estoy haciendo un sweater, anoto ancho y alto hasta la siza; ancho y largo de manga, etc.

Apunto todas las disminuciones. Piensen que desde el inicio de la prenda hasta su finalización van a pasar meses y no vamos a recordar todos los datos. Para eso tenemos el cuaderno!

Quinto: disfruto

Tejer es una forma de meditar. Cada vuelta o pasada de punto es un momento que nos tomamos para nosotros; que nos sentimos útiles y que reconocemos nuestra creatividad.

Durante esos momentos se nos pueden ocurrir un montón de nuevas ideas, o traernos recuerdos, que sería bueno también anotarlos en el cuaderno. Pueden ser la semilla de futuros trabajos o de ayuda memoria de los paseos que nos quedaron pendientes, o de películas que podemos ver cuando llueva. Tantas cosas…

Llevar un registro de nuestro tejido, es llevar la agenda del trabajo de nuestras manos.

Bicha de Claudelina-

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